Un estudio danés de 10 años de seguimiento a 1.735 personas después de la muerte de un familiar encontró que quienes experimentaron un duelo persistente y elevado tenían un riesgo de muerte casi el doble de alto. El estudio identificó cinco trayectorias de duelo según la intensidad y duración de los síntomas, y el grupo más vulnerable, que representaba un 6% de los participantes, mostró niveles altos y constantes de dolor emocional incluso tres años después de la pérdida. El duelo persistente puede afectar el cuerpo durante años, aumentando el uso de servicios de salud, medicamentos psicotrópicos y la probabilidad de morir. La ciencia confirma que el dolor emocional intenso puede tener consecuencias mortales si no se aborda a tiempo. Los investigadores sugieren que los profesionales de salud podrían identificar a las personas en riesgo incluso antes de la pérdida y ofrecerles apoyo real. El estudio destaca la importancia de la atención primaria en la detección y el tratamiento del duelo complicado.