La tecnología CRISPR/Cas9 permite reprogramar células malignas para que vuelvan a comportarse como células normales. En el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), un equipo liderado por Sandra Rodríguez-Perales ha logrado cortar con precisión genes de fusión en modelos de sarcoma de Ewing y leucemia mieloide crónica, provocando que las células tumorales se autodestruyan. Se han desarrollado nanopartículas lipídicas que transportan el ARN mensajero necesario para que la enzima Cas9 actúe exclusivamente en las células tumorales. En pruebas con ratones con glioblastoma, un solo tratamiento duplicó su esperanza de vida. En casos de cáncer de ovario metastásico, la tasa de supervivencia aumentó un 80%. La edición génica también se ha utilizado para modificar las células inmunitarias de los pacientes, lo que ha mostrado resultados prometedores en ensayos clínicos.