Numerosos estudios psicológicos han estudiado el fenómeno de las interrupciones en conversaciones y han descubierto que pueden estar influenciadas por factores psicológicos, sociales y culturales. Un estudio publicado en la revista Journal of Nonverbal Behavior encontró que las personas que interrumpían se les consideraba menos sociables y más asertivos. La ruptura del sistema de turnos durante la conversación puede generar frustración o sensación de injusticia. Según una investigación de la Universidad de Neuchâtel, no todas las interrupciones responden a un acto de mala educación, sino que son el resultado de una personalidad narcisista o de una demostración de poder. Un estudio de la Universidad George Washington descubrió que los hombres interrumpen un 33% más a las mujeres que a otros hombres. En el ámbito laboral, las interrupciones suelen estar relacionadas con jerarquías y relaciones de poder. La interrupción puede ser una herramienta de control o de afirmación de autoridad. Según un artículo publicado por la Asociación Americana de Psicología, algunas interrupciones se originan por dificultades en la atención, neurodivergencia o debido a rasgos de ansiedad de quien interrumpe. El 97% de los adultos con TDAH no están diagnosticados, lo que puede influir en su comportamiento en conversaciones.