Los gatos muestran afecto y confianza al lamer a las personas, un comportamiento heredado de su etapa de gatito. Sin embargo, si este gesto se transforma en un mordisco, la interpretación cambia. La sobreestimulación es una de las razones más comunes por las que un gato pasa del lamido al mordisco. Cada gato tiene un umbral distinto de tolerancia y puede manifestar incomodidad con señales corporales sutiles. El juego y el instinto depredador también pueden ser causas de este comportamiento. Algunos gatos utilizan esta secuencia para captar la atención de sus cuidadores o expresar ansiedad o estrés. Para responder ante esta conducta, es importante evitar castigos físicos o gritos y aprender a observar las señales previas al mordisco. Ofrecer rutinas estables, zonas de descanso seguras y juguetes adecuados puede prevenir este tipo de situaciones.