El calor húmedo es más insoportable que el calor seco debido a que el sudor no se evapora al mismo ritmo cuando la humedad ambiental es superior al 70%. Esto afecta al sueño, ya que el cuerpo necesita bajar su temperatura para producir melatonina. La temperatura ideal para dormir es de 18°C, y no debería superar los 25°C. Se presentan varios trucos para dormir fresco sin aire acondicionado, como el método egipcio, que consiste en pulverizar agua fría sobre las sábanas, enfriar puntos clave del cuerpo, ventilar el dormitorio, tomar una ducha templada y hidratarse. El cuerpo puede aclimatarse parcialmente al calor, pero en climas húmedos, esta adaptación es menos eficiente. Se recomienda seguir estos pasos para dormir mejor en verano.