El biólogo evolutivo de Harvard, Dr. Daniel E. Lieberman, propone una forma más humana y sostenible de entender el ejercicio, enfocándose en la moderación, la constancia y el disfrute. Nuestros ancestros se movían por necesidad, no por placer, y este instinto de ahorro energético sigue presente en nuestros cuerpos. Lieberman advierte que el sobreentrenamiento puede ser contraproducente y aumentar el riesgo de lesiones y agotamiento mental. En lugar de perseguir estándares inalcanzables, propone centrarse en el funcionamiento del cuerpo y el bienestar general. Caminar es la actividad física más coherente con nuestra evolución y puede reducir el riesgo de muerte prematura en un 30% si se hace durante 150 minutos a la semana, es decir, 21 minutos al día. Descansar también es saludable y no se debe sentir culpa por no ir al gimnasio. La clave es adaptar el movimiento a nuestra naturaleza humana y priorizar el largo plazo sobre los resultados inmediatos.