El arroz blanco tiene un impacto directo en los niveles de azúcar en sangre debido a su composición y procesamiento, lo que puede provocar aumentos rápidos de glucosa y complicar el control metabólico. El índice glucémico del arroz blanco es alto, superior a 65, lo que significa que se digiere con rapidez y eleva bruscamente la glucosa en sangre. En cambio, el arroz integral tiene un índice glucémico más bajo, entre 50-55. La cantidad de arroz ingerida es determinante, y una porción estándar equivale a un tercio o media taza de arroz cocido. Combinar el arroz blanco con proteínas, verduras y grasas saludables puede reducir los picos glucémicos. Existen métodos para disminuir la carga glucémica del arroz blanco, como enjuagar los granos, cocerlo en abundante agua y refrigerarlo durante varias horas. Para personas con diabetes, se recomienda priorizar el arroz integral y aplicar el 'método del plato', con la mitad de verduras sin almidón, un cuarto de proteínas y un cuarto de carbohidratos.