Un estudio de la Universidad de Yale publicado en la revista eNeuro de la Society for Neuroscience encontró que la previsibilidad y calidad del cuidado materno pueden moldear el modo en que una cría afronta el estrés y construye sus lazos afectivos. El equipo del profesor Arie Kaffman diseñó un modelo de crianza impredecible en ratones, limitando los materiales de nido de las madres para inducir un cuidado errático. Los resultados mostraron que la falta de estabilidad en los cuidados aumentaba los niveles de corticosterona, la hormona del estrés, y afectaba el crecimiento físico y emocional de las crías. A los pocos días, los animales criados bajo condiciones irregulares mostraban menos vocalizaciones, menor búsqueda de contacto con la madre y conductas similares a la ansiedad. La American Psychological Association define el apego como el vínculo emocional profundo entre un niño y su cuidador principal, y destaca que la estabilidad y previsibilidad en los cuidados tempranos favorecen un apego seguro, mientras que la inconsistencia genera vulnerabilidad emocional y riesgo de ansiedad o depresión a largo plazo.