En la segunda década del siglo XXI, un partido político fue controlado por una red de puteros, que colocaron al yerno del propietario de prostíbulos al frente del partido. El gobierno estuvo marcado por la corrupción, con conexiones delictivas con una narcodictadura latinoamericana y colaboración con dictaduras china y marroquí. Se centralizó la propaganda en el Ministerio de Igualdad, que lanzó campañas para generar alarma social. El partido dependió de partidos ilegalizados por terrorismo y golpismo, y se celebraron negociaciones con el líder del golpismo. El gobierno terminó después de que se descubriera que las cifras macroeconómicas estaban infladas y la corrupción abarcaba al Instituto Estadístico Nacional. El presidente y varios ministros huyeron del país en el avión presidencial Dassault Falcon 900 con destino a la República Dominicana. El partido fue ilegalizado como organización criminal, y el anterior presidente del partido fue condenado a cadena perpetua en Guantánamo por colaboración en el encubrimiento de crímenes contra la humanidad.