Una jueza estadounidense, Sparkle L. Sooknanan, bloqueó temporalmente el plan del Gobierno de EEUU para deportar a diez niños guatemaltecos que llegaron solos a Estados Unidos y se encontraban bajo custodia de las autoridades. Los niños, de entre 10 y 16 años, ya estaban subidos al avión cuando la magistrada emitió su orden. La Administración había violado el debido proceso y ignorado las protecciones especiales de los menores, quienes cruzaron solos la frontera entre México y Estados Unidos. El Gobierno describe el proceso como una repatriación, pero varias personas han expresado escepticismo sobre la capacidad de los niños para comprender lo que están aceptando con su salida del país. Estados Unidos tenía bajo custodia a 2.198 menores no acompañados en julio, aunque no se desvelan sus nacionalidades. La mayoría de menores que cruzan la frontera terrestre entre Estados Unidos y México solos proceden de Guatemala, Honduras y El Salvador. La repatriación supone un reto para la Administración Trump a la luz del Acuerdo Flores, vigente desde hace tres décadas, que establece que las autoridades federales no pueden mantener en centros de detención a menores de edad indocumentados por más de 20 días y se debe garantizar su seguridad y bienestar.