El USS Gerald R. Ford, el portaaviones más avanzado de la Armada estadounidense, se ha unido al Comando Sur en el Caribe, lo que marca la mayor concentración militar en la región desde 1962. El navío insignia se integra al refuerzo militar que la administración Trump mantiene en el Caribe desde septiembre, con el objetivo de combatir el narcotráfico y las redes ilícitas. El grupo de ataque del Ford se unirá a unidades ya desplegadas en la zona, como el USS Iwo Jima y el USS San Antonio, y un escuadrón de F-35B Lightning II basado en Puerto Rico. La presencia del Ford en la región ha generado preocupación en países como Colombia y México, que expresan preocupación por el uso de fuerza letal extraterritorial sin coordinación regional. El gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela calificó el despliegue como 'una provocación imperial' y ordenó reforzar la defensa costera y aérea. La partida del Ford deja un vacío simbólico y táctico en Europa y Medio Oriente, donde el portaaviones había liderado los ejercicios Neptune Strike de la OTAN. La estrategia apunta a reducir exposición directa y priorizar el control del Atlántico y del Caribe como ejes de disuasión y presencia global.