Ucrania ha analizado piezas de los últimos misiles de crucero y balísticos de Rusia y ha encontrado decenas de miles de piezas fabricadas en Occidente, procedentes de países que han embargado el suministro, como Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Suiza, Países Bajos, Corea del Sur, Japón y Taiwan. El presidente Zelenski ha cifrado en más de 100.000 los componentes extranjeros hallados en 550 vectores usados en un bombardeo reciente. Las sanciones no han cerrado el grifo, sino que han encarecido y ralentizado el suministro. Rusia se apoya en Irán y Corea del Norte para sortear las sanciones. El comercio global de componentes es masivo y la triangulación vía terceros países es estructural. Las sanciones han privado a Rusia de al menos 450.000 millones de dólares y han multiplicado por hasta seis el precio de piezas duales.