Ucrania ha pedido a Estados Unidos la entrega de misiles Tomahawk, capaces de alcanzar entre 1.500 y 2.500 kilómetros, lo que permitiría golpear Moscú y el corazón político y militar del Kremlin. El presidente de Ucrania, Zelenski, ha invocado públicamente la entrega de estos misiles. La reacción de Rusia ha sido inmediata, con el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, reconociendo que Moscú está realizando un análisis en profundidad de lo que implicaría ver Tomahawks en suelo ucraniano. El debate es técnico y político, ya que cada salto en alcance supone un nuevo nivel de riesgo. Los ATACMS tienen un alcance de hasta 300 km, los Taurus de 500 km y los Tomahawk de hasta 2.500 km. La administración de Joe Biden ha cambiado su tono, ahora se habla abiertamente de que Ucrania debe ganar la guerra. La entrega de Tomahawks sería un salto cualitativo para Ucrania, pero también podría justificar represalias directas contra quienes los suministren o los operen.