Ucrania ha analizado los restos de 496 drones y 53 misiles rusos lanzados en un ataque reciente, encontrando más de 100.000 componentes fabricados fuera de Rusia, incluyendo microcomputadoras británicas, microcontroladores suizos, convertidores alemanes y sensores asiáticos. La mayoría de estos componentes son de doble uso, diseñados para la industria civil pero adaptables a aplicaciones militares. El gobierno ucraniano ha compartido la lista de fabricantes y orígenes con los aliados del G7, pidiendo un endurecimiento coordinado de los controles. El presidente Volodímir Zelenski ha destacado que cada chip tiene una bandera y que es necesario crear un sistema unificado de trazabilidad industrial. El ataque ha puesto de relieve la complejidad de la globalización tecnológica y la dificultad de separar el mercado civil del militar. La autopsia de los misiles rusos ha revelado una radiografía del mundo contemporáneo, donde cada ataque es una manifestación de cómo la globalización ha unido nuestras economías hasta el punto de hacer imposible separar el mercado civil del militar.