Un artículo critica la actitud de algunos catalanes que se sienten ofendidos cuando no se les habla en catalán en establecimientos de Barcelona. El expresidente de la Generalidad, Puigdemont, ha afirmado que esto es un ejemplo de catalanofobia galopante. El artículo destaca la hipocresía de Puigdemont, quien defiende el uso del catalán en todos los ámbitos, pero no se preocupa por la discriminación del idioma español en la enseñanza. El artículo también menciona un incidente en una heladería de Barcelona, donde una cliente quería pedir helados en catalán y se sintió ofendida cuando el camarero no la entendió. El artículo concluye que la situación es absurda y que los catalanes deberían ser más tolerantes con los que no hablan catalán. El artículo también critica la actitud de los políticos catalanes, que buscan eliminar cualquier resto de la lengua y la cultura españolas en Cataluña.