El Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba anunció la muerte de Assata Shakur, una terrorista estadounidense que vivió en Cuba durante más de 40 años. Shakur era miembro de los Black Panthers y fue condenada a cadena perpetua por el asesinato de un policía en Nueva Jersey. Sin embargo, logró escapar de la cárcel y encontró refugio en Cuba, donde se convirtió en un símbolo de lucha armada. El caso de Shakur no es aislado, ya que Cuba ha servido de santuario para miles de terroristas de todo el mundo, incluyendo macheteros argentinos, tupamaros uruguayos y terroristas palestinos. Ilich Ramírez Sánchez, conocido como Carlos 'El Chacal', recibió entrenamiento en Cuba. El régimen cubano se ha negado a extraditar a miembros de las FARC y del ELN, y ha acogido a decenas de etarras que huyeron de España. En 2015, España condonó una deuda de casi 1.500 millones de euros a Cuba, a pesar de que la Audiencia Nacional solicitaba la extradición de etarras. El terrorista Guillermo Morales, responsable de un atentado en Nueva York que mató a cuatro personas, todavía reside en Cuba y no ha sido extraditado.