Felipe González ha generado un debate político con sus declaraciones sobre el conflicto en Palestina, advirtiendo contra una visión simplista y sesgada de la situación en Oriente Medio. González cuestionó a Hamás sobre por qué no suelta a los rehenes israelíes si no quiere que maten a niños y mujeres. También se refirió al primer ministro de Israel, Netanyahu, como el mayor propagandista del antisemitismo del mundo. Sus palabras no pasaron desapercibidas para Gabriel Rufián, portavoz de ERC en el Congreso, y Óscar Puente, ministro de Transportes, quienes criticaron duramente a González. Rufián lanzó un ataque en redes sociales, situando a González bajo la sospecha histórica de la guerra sucia contra ETA. Puente también se sumó a la ofensiva, calificando las declaraciones de González de vergonzosas y cometiendo un error de ortografía. La polémica vuelve a situar a Felipe González en el centro del debate político, con socios de la coalición gubernamental como Rufián y Puente a la cabeza.