Pedro Sánchez ha alcanzado un nuevo nivel de degradación moral al atacar a los jueces que investigan a su esposa, hermano y fiscal general, mientras adula a Carles Puigdemont, un presunto delincuente. En menos de 12 horas, Sánchez ha cambiado su postura y ahora se reunirá con Puigdemont con "absoluta normalidad", lo que incluye la posibilidad de una foto juntos. Esto es un giro inesperado, considerando que Sánchez había prometido entregar a Puigdemont a la Justicia española. La portavoz del Gobierno, Pilar Alegría, ha dicho que la reunión se producirá con normalidad, lo que ha generado críticas por la falta de dignidad y la corrupción moral y política. Sánchez necesita los 7 votos de Puigdemont en el Congreso para lograr la investidura, y parece que está dispuesto a hacer cualquier cosa para conseguirlos, incluyendo una ley de amnistía que el propio Gobierno consideraba inconstitucional. La situación es grave y refleja la falta de valores y principios de Sánchez, quien parece estar dispuesto a vender la dignidad de España por mantenerse en el poder.