Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, se enfrenta a un nuevo curso político con múltiples desafíos, incluyendo la corrupción que rodea a su gobierno. Su esposa, Begoña Gómez, ha sido imputada por malversación, un récord para una esposa de un presidente del Gobierno. El fiscal general, Álvaro García Ortiz, y el hermano de Sánchez también están implicados en casos de corrupción. La tercera autoridad del Estado, Francina Armengol, y el ministro Ángel Víctor Torres son otros nombres que podrían estar involucrados. Sánchez carece de apoyo parlamentario suficiente para aprobar los Presupuestos, lo que dificulta la gestión del gobierno. En política internacional, España está marginada de las iniciativas europeas y se acerca a regímenes autoritarios como el de Maduro, Petro y Lula. Los socios de Sumar y Junts ERC presionan a Sánchez para que cumpla con sus compromisos, como el concierto económico para Cataluña y la oficialidad del catalán en Europa. El curso político arranca con todo en contra de Sánchez, quien ha demostrado ser más hábil para mantenerse en el poder que para gobernar efectivamente.