Pedro Sánchez se presenta como un líder global, comparándose con figuras como Netanyahu y Trump, mientras España enfrenta problemas internos como la intervencionismo, falta de vivienda, desigualdad y corrupción. El presidente se disfraza de líder global, pero la realidad es que España necesita un presidente que gobierne su país. Sánchez juega a estadista de alfombra roja mientras deja a España en cueros. Su legado es propaganda global y decadencia doméstica. El presidente considera que tensar el escenario es lo que le viene mejor electoralmente. Javier Bardem es mencionado como su aliado de alfombra roja. La escena de Sánchez con la bandera palestina es descrita como cómica. El artículo critica la actuación de Sánchez y su enfoque en la política internacional en lugar de los problemas nacionales.