Polonia ha derribado drones rusos que penetraron en su espacio aéreo durante un ataque masivo contra Ucrania, lo que supone el choque más grave entre Moscú y la Alianza Atlántica desde el inicio de la invasión rusa en febrero de 2022. La operación fue realizada con cazas y sistemas de defensa antiaérea polacos y de otros aliados de la OTAN, incluidos F-35 neerlandeses. El primer ministro Donald Tusk confirmó que se usó armamento contra los objetos intrusos y convocó una reunión de emergencia. El presidente de Francia, Macron, calificó la incursión como 'simplemente inaceptable'. Rusia ha intensificado el uso de drones y misiles para saturar la defensa ucraniana y agotar sus interceptores, lanzando más de 800 drones y una docena de misiles en el mayor ataque aéreo desde 2022. La respuesta polaca se da en un momento de incertidumbre política en Washington, con el presidente Donald Trump intentando forzar negociaciones de paz entre Kiev y Moscú, pero sin éxito. La falta de reacciones inmediatas de la Casa Blanca, el Pentágono y el Departamento de Estado resalta la cautela estadounidense ante una acción que puede marcar un antes y un después en la implicación de la OTAN.