El cierre de Gobierno en EEUU puede provocar la parálisis de numerosas agencias y servicios públicos, afectando a cientos de miles de empleados públicos que serán enviados a casa sin sueldo o forzados a trabajar sin cobrar. La seguridad nacional y otros sectores clave seguirán funcionando. El cierre puede tener efectos en el turismo, con la clausura de museos y parques nacionales, retrasos en visados y pasaportes, y bloqueo en la investigación científica y programas educativos federales. La situación se agrava porque el presidente Donald Trump podría aprovechar la circunstancia para emprender despidos masivos de forma permanente. El cierre de Gobierno puede tener repercusiones globales, afectando a la economía y los mercados internacionales, y también puede afectar a España, especialmente en la cooperación en materia de defensa y ciencia. El acuerdo o ausencia de acuerdo entre republicanos y demócratas determinará la situación del país y del mundo. En 2018, el cierre de Gobierno provocó la cancelación de 42.726 audiencias en cortes de inmigración y afectó a numerosos servicios públicos. La situación actual puede ser aún más grave si el cierre se prolonga en el tiempo.