En Andalucía, la consejera de Salud, Rocío Hernández Soto, ha dimitido debido a la crisis del cribado de mamografías que ha dejado a unas 2.000 mujeres en la incertidumbre. El presidente andaluz, Juanma Moreno, ha pedido disculpas públicas y ha anunciado un plan de choque de 12 millones de euros para revisar casos pendientes antes de fin de mes. Por otro lado, la ministra de Igualdad, Ana Redondo, se aferra al cargo pese al fiasco de las pulseras antimaltrato que ha puesto en jaque la seguridad de víctimas de violencia de género. El presidente del gobierno, Pedro Sánchez, la respalda incondicionalmente, asegurando que las víctimas han estado seguras. La gestión de Moreno es un ejemplo de liderazgo maduro, mientras que la de Sánchez revela inseguridad crónica. Moreno ha prometido una auditoría integral del sistema sanitario andaluz para detectar y erradicar otros posibles problemas.