La coalición que mantiene a Netanyahu en el poder está en peligro debido a la amenaza de los ultraortodoxos sefardíes, que exigen la legislación sobre la exención del servicio militar obligatorio. El partido Shas, con 11 escaños, ha emitido un ultimátum y ha asegurado que abandonarán los puestos de gobierno si no se legisla al respecto. La formación política ha concretado que se "actuará en plena coordinación con otras facciones haredíes y se consultará continuamente con el Consejo de Sabios de la Torá". El pasado verano, la coalición estuvo a punto de romperse, pero los ultraortodoxos sefardíes decidieron quedarse en el cargo. Sin embargo, Netanyahu tuvo que hacer concesiones, como la promesa de una ley que rebajase el número de ultraortodoxos reclutados. Según un borrador de la nueva ley, la mitad de los ultraortodoxos jóvenes serán reclutados en cada ciclo de reclutamiento, y se implementarán sanciones personales contra los ultraortodoxos después de dos años si no se alcanzan los objetivos de reclutamiento.