Siete años de gobierno de Sánchez han llevado a un aumento del 50% en el precio de la vivienda libre, con un alza del 12,7% en el segundo trimestre, la mayor en 18 años. La Ley de Vivienda ha cortado la oferta de viviendas y ha sembrado inseguridad jurídica, lo que ha llevado a una subida de precios y a que los propietarios huyan. El gobierno ha convertido un problema en una bomba social, con jóvenes que no pueden emanciparse, familias atrapadas en alquileres imposibles y clases medias condenadas a hipotecarse hasta la vejez. La política de vivienda de Sánchez ha sido calificada de ideología pura y realidad dura, con un resultado de menos pisos en el mercado y precios más altos. El autor del artículo considera que Sánchez ha hipotecado a generaciones enteras y ha usado la vivienda como pancarta y no como política de Estado.