Rusia está poniendo a prueba la capacidad de respuesta de la OTAN con violaciones del espacio aéreo de países europeos por parte de drones y aviones de combate rusos. El incidente más importante ocurrió el 10 de septiembre, cuando casi una veintena de drones entraron en el espacio aéreo de Polonia, lo que el primer ministro polaco, Donald Tusk, calificó como una 'agresión' que dio lugar a la situación 'más cercana a un conflicto abierto desde la Segunda Guerra Mundial'. Recientemente, en la madrugada del pasado jueves al viernes, tuvo lugar otra incursión de drones en Alemania, lo que obligó a cerrar el aeropuerto de Múnich. El think tank Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW) advierte que estos movimientos rusos buscan crear las condiciones materiales y psicológicas para una nueva guerra. Los expertos militares del ISW creen que las acciones rusas significan la entrada en la llamada 'fase 0', es decir, una serie de preparativos para el comienzo de una nueva etapa de escalada con la OTAN. El ISW no proporciona una evaluación sobre si el Kremlin ya ha decidido librar una guerra de este tipo a un nivel superior, ni en qué plazo tiene previsto hacerlo.