El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha perdido las elecciones de 2023 y solo permanece en el poder gracias a una coalición con partidos radicales y antisistema. A diferencia de otros líderes europeos, como el excanciller alemán Scholz o el portugués Luis Montenegro, Sánchez no ha asumido sus responsabilidades y se aferra al poder. En Francia, el presidente Emmanuel Macron ha dado la bienvenida al presidente del Gobierno español en el Palacio del Elíseo, mientras que en España, la dimisión del primer ministro francés Sébastien Lecornu ha sido acogida con alivio en La Moncloa. La permanencia de Sánchez en el cargo es considerada una anomalía democrática en Europa, donde la alternancia en el gobierno es un principio irrenunciable. Los españoles deberían envidiar a los franceses por tener políticos que asumen su responsabilidad y dimiten si no se dan las condiciones para gobernar. La campaña para impulsar el relevo de Sánchez como candidato del PSOE en las futuras elecciones ha comenzado, aunque resulta improbable que tenga éxito. Desde la pandemia del Covid, Sánchez es uno de los pocos gobernantes europeos que sobreviven en el cargo, junto al húngaro Viktor Orbán, la danesa Mette Frederiksen y el propio Macron.