Las infraestructuras españolas han experimentado un deterioro significativo durante la etapa de Sánchez en la presidencia del Gobierno. En 2023, se produjo un error de diseño en los trenes contratados por Renfe y Adif, que resultaron ser demasiado grandes para los túneles existentes en los ramales de Asturias y Cantabria. Esto llevó a la dimisión de varios altos cargos de ambas empresas públicas. Además, los retrasos en los trenes de alta velocidad de Renfe se dispararon un 21% en su tiempo promedio de retraso respecto a 2018, y la proporción de trenes con más de 15 minutos de retraso subió un 5%. También hubo un caos en Cataluña debido a un fallo informativo que paralizó los trenes de cercanía de media distancia, afectando a 80.000 personas. Este verano, se produjeron numerosas averías en las vías, como la de la catenaria entre Yeles y La Sagra, que interrumpió el servicio del AVE de Madrid a Andalucía. Los maquinistas del AVE advirtieron que debían reducir la velocidad debido al mal estado de las vías. El aeropuerto de Barajas también experimentó problemas, con un apagón en abril que afectó a 344 vuelos y un colapso en el control de pasaportes en julio.