Itamar Ben-Gvir, ministro de Seguridad israelí, visitó a los activistas de la Global Sumud Flotilla en el puerto de Ashdod, donde les llamó 'terroristas' y se burló de ellos. La flotilla había sido interceptada por la Armada de Israel y sus tripulantes fueron desembarcados y llevados a una prisión de alta seguridad en Beerseba. Ben-Gvir afirmó que los activistas habían venido a apoyar a los 'terroristas' de Gaza y que no habían traído ayuda humanitaria. El equipo jurídico de la flotilla denunció que se habían iniciado las audiencias para tramitar las deportaciones sin avisar previamente a sus abogados. Israel espera que los activistas acepten que han entrado de forma ilegal en el país y sean deportados. Los que no lo acepten, serán enviados a una prisión. El ministro ya había avanzado que su deseo es que a los componentes de la misión humanitaria se les tratase penalmente como 'terroristas'. La policía negó un incidente en el que Ben-Gvir habría gritado al comisario a cargo del caso porque los activistas no estaban esposados. El diario israelí Yedioth Ahronoth informó que un alto cargo policial había declarado que Ben-Gvir le gritó al comisario. Italia, que tiene a algunos de sus ciudadanos entre los activistas, ha avanzado que tras el sábado de descanso judío se podrían producir los primeros vuelos de deportación, que se harán vía Madrid y Londres.