Rusia ha anunciado su decisión de poner su bandera en el Ártico con una planta nuclear flotante, contando con ocho rompehielos nucleares. China ha aparecido en la región con un despliegue inédito de cinco rompehielos, multiplicando por dos y medio la capacidad actual de la Guardia Costera estadounidense. Estados Unidos vigila la presencia china en aguas internacionales del Ártico, frente a Alaska, y ha asignado 4.300 millones de dólares para hasta tres nuevos rompehielos pesados. La competencia estratégica en el Ártico se intensifica, con Rusia reforzando su infraestructura militar y China buscando influir en la región. El deshielo del Ártico abre rutas comerciales más cortas y expone reservas de hidrocarburos y minerales críticos. Estados Unidos necesita invertir en medios para asegurar la defensa de sus rutas marítimas y recursos en la región.