Estados Unidos depende en gran medida de China para la producción de tierras raras, un conjunto de 17 elementos esenciales para la industria militar, incluyendo imanes para cazas de combate, misiles balísticos guiados y drones. China produce alrededor del 90% de las tierras raras refinadas y un 94% de la producción de galio. La guerra comercial entre EEUU y China ha provocado un aumento en los precios de estos materiales, con algunos elementos vendiéndose por cinco veces su valor habitual. El caza F-35, el más caro de la historia, requiere 400 kilos de imanes de tierras raras, lo que ha generado una crisis en la cadena de suministro militar de EEUU. El Pentágono ha exigido a los contratistas de defensa que dejen de comprar imanes de tierras raras de origen chino antes de 2027, pero la búsqueda de alternativas es complicada y costosa. La situación ha generado un pánico en la industria militar, con empresas como eProppelled, fabricante de motores para drones, encontrando dificultades para obtener imanes de tierras raras de fuentes no chinas.