Koldo García, exasesor de José Luis Ábalos, defiende ante la Justicia que no existe riesgo de fuga en su caso porque su única fuente de ingresos es una pensión. García ha pedido autorización para vender algunos de sus bienes, alegando que necesita liquidez para mantenerse. El caso Koldo ha dejado una imagen de decadencia y descomposición en el entorno socialista. El PSOE intenta pasar página, pero el eco de las comisiones millonarias y las sospechas sobre el manejo de fondos públicos siguen golpeando la credibilidad del Gobierno. La oposición aprovecha cada movimiento judicial para insistir en el 'doble rasero' del Ejecutivo. Koldo García se ha convertido en un símbolo incómodo: el reflejo de cómo un colaborador menor terminó arrastrando a un exministro y dejando en evidencia la fragilidad del discurso ético del Gobierno socialista. El caso Koldo no sólo se libra en los tribunales; también se juega en el terreno político, donde la sombra del escándalo continúa empañando la imagen del PSOE y desgastando la estrategia de Sánchez de llegar limpio a la recta final de la legislatura.