El juez Leopoldo Puente ha lanzado una advertencia que podría hacer tambalear los cimientos del PSOE y la estabilidad del Gobierno de Pedro Sánchez. Las pruebas contra José Luis Ábalos y Koldo García son sólidas y apuntan a penas de cárcel de importante extensión. La Guardia Civil detalla cómo Koldo asumía obligaciones económicas de Ábalos, con unos 95.000 euros en transferencias que no cuadran con la legalidad. Delitos graves como integración en organización criminal, tráfico de influencias, cohecho y posible malversación se acumulan. El juez deja entrever que solo una colaboración efectiva podría atenuar esas condenas aplastantes. Si Ábalos o Koldo deciden confesar, podrían abrir la caja de Pandora de las tramas que salpican al núcleo del sanchismo. El caso Koldo ya es un lastre tóxico que erosiona la credibilidad del Ejecutivo, pero un derrumbe de lealtades lo convertiría en un escándalo terminal. El juez Puente no solo juzga hechos, empuja a la verdad. Y en esa verdad, Pedro Sánchez podría encontrar su Waterloo. La confesión de Víctor de Aldama, el empresario que ya cantó y salió indemne, corrobora las acusaciones. Ábalos y Koldo han optado hasta ahora por el silencio, pero ese muro de omertá empieza a agrietarse ante el espectro de años tras las rejas.