El Ayuntamiento de Jumilla, gobernado por el Partido Popular, ha aprobado una modificación de la ordenanza municipal que prohíbe los actos religiosos, culturales o sociales en los polideportivos municipales. La medida ha causado indignación entre la comunidad musulmana local, que solía celebrar actos como el rezo del final del Ramadán en esas instalaciones. La iniciativa municipal partió como una enmienda del PP a una moción inicial de Vox, que proponía la prohibición de celebraciones islámicas. La votación fue posible gracias a la abstención de Vox y al voto de calidad de la alcaldesa, Seve González. La comunidad musulmana local, de entre 2.000 y 3.000 personas, ha anunciado una asamblea para decidir qué medidas tomar. El Gobierno central ha calificado la decisión como una muestra de la 'deriva extremista y excluyente' de los pactos entre PP y Vox. La Conferencia Episcopal se ha alineado con la Comisión Islámica y ha recordado que la libertad de culto es un derecho fundamental garantizado por la Constitución española.