José Calvo Sotelo fue asesinado el 13 de julio de 1936 por el odio de una izquierda que ya había declarado la guerra a la nación española. El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) promovió el clima de odio y las amenazas explícitas contra Calvo Sotelo. El crimen fue planificado, anunciado, celebrado y nunca condenado. Hoy, el PSOE sigue gobernando España sin haber pedido perdón por su papel en el asesinato. Calvo Sotelo fue un político que defendió el orden y la soberanía española, y su voz resonó en los hemiciclos con una elocuencia moral. Su asesinato fue el detonante inmediato de la Guerra Civil. La izquierda sigue apelando a la crispación y señalando enemigos, y el PSOE lidera esta deriva. Es necesario reivindicar a Calvo Sotelo y exigir al Congreso de los Diputados que restituya su memoria. El Congreso de los Diputados le debe un homenaje, y España le debe la gratitud de un pueblo libre. Calvo Sotelo pertenece a la España eterna, y su legado nos interpela hoy más que nunca.