El autor explica cómo dejó de ser de izquierdas después de darse cuenta de que la izquierda no era lo que parecía. Critica a la ETA y a los separatistas catalanes por sus acciones violentas y justifica el asesinato de Charlie Kirk, un activista estadounidense amigo de Donald Trump, como un ejemplo de la violencia de la izquierda. El autor también menciona a Sartre y Simone de Beauvoir, y cómo su ideología puede llevar a la violencia y la opresión. El autor concluye que hay un alma negra en la izquierda que busca imponer su dominación a través de la violencia y la manipulación. Desde 1976, ETA ha matado a centenares de españoles y ha herido a miles. El autor también critica a las izquierdas mediáticas y no mediáticas por su silencio sobre los asesinatos de la ETA y otros grupos separatistas.