La Casa del Rey ha introducido un cambio drástico en su política de comunicación, causando malestar entre periodistas acreditados para cubrir la recepción del Día de la Fiesta Nacional. La nueva directora de Comunicación, Rosa Lerchundi, ha impuesto un protocolo que obliga a los reporteros a solicitar acreditación previa, lo que se considera una restricción encubierta del acceso a la información. Lerchundi, licenciada en Periodismo y nacida en 1965, tiene una trayectoria profesional en Telecinco y ha sido nombrada para el cargo en sustitución de Jordi Gutiérrez, quien ocupaba el puesto desde 2014. La medida ha generado recelos y se considera un paso atrás en transparencia y cercanía institucional. La recepción del Día de la Fiesta Nacional es un evento importante para tomar el pulso político y social de la jornada, y los corrillos informales son una herramienta esencial para los periodistas. La decisión de Lerchundi ha sido interpretada como un muestra del nuevo estilo que la dirección de Comunicación pretende imponer en Zarzuela: más control, menos improvisación y un blindaje casi absoluto de la Reina y su entorno.