Pablo Iglesias e Irene Montero han sido acusados de hipocresía por llevar a sus hijos a una escuela privada después de defender la escuela pública. Un análisis superficial podría llevar a concluir que han mentido siempre sobre la calidad de la escuela pública española. Sin embargo, hay que considerar que las familias pueden optar por una escuela privada por motivos como la preferencia de modelo educativo o creencias religiosas. La autora del artículo apunta que el ateísmo se parece más a una religión que al laicismo y que Pablo Iglesias y Irene Montero podrían considerar que la escuela pública no es adecuada para sus hijos debido a sus creencias. La autora también menciona que las cooperativas de padres y profesores que fundan escuelas a su imagen y semejanza tienen predicamento en Estados Unidos. En su experiencia personal, la autora llevó a su hija a una escuela privada en Nueva York fundada por familias griegas de religión ortodoxa, donde la relación calidad-precio era excelente. La autora concluye que la escuela pública no es para radicales y que los extremos se tocan, por lo que la escuela concertada podría ser una opción viable para familias que buscan una educación acorde con sus creencias.