Grecia ha aprobado una ley que permite a las empresas solicitar a sus empleados trabajar hasta 13 horas al día, con un máximo de 37 días al año. La medida ha sido defendida por el Gobierno como una forma de facilitar el desarrollo empresarial y crear nuevos puestos de trabajo. Sin embargo, la oposición y los sindicatos han criticado la ley, argumentando que es una medida que beneficiará a los empresarios y perjudicará a los trabajadores. La ley también establece que los trabajadores tendrán una bonificación del 40% por hora extra o día trabajado. La medida ha generado protestas y huelgas en el país, con dos huelgas generales convocadas en octubre. El Gobierno griego ha defendido que la medida es opcional, pero los sindicatos argumentan que los trabajadores no tienen poder de negociación y que los empresarios aprovecharán la medida para explotar a los empleados. La reforma laboral también ha establecido que los trabajadores pueden ser obligados a trabajar seis días a la semana en industrias como la agricultura y el comercio minorista. Grecia es uno de los países que más horas trabaja en Europa, pero tiene una productividad baja en comparación con otros países.