Sébastien Lecornu, el nuevo primer ministro de Francia, ha sido recibido con una oleada de protestas sociales en las calles de numerosas ciudades, dejando cerca de 500 detenidos y 197.000 participantes, según cifras oficiales. Las manifestaciones han sido convocadas para evidenciar el descontento del país sumido en el caos financiero y político. Los datos actualizados de las fuerzas de seguridad francesas recogen 540 detenidos, cerca de la mitad solo en París, y 23 agentes heridos de carácter leve. El incendio de un restaurante en el distrito parisino de Les Halles ha sido uno de los incidentes más destacados. El Gobierno saliente ha celebrado la derrota de quienes pretendían bloquear el país, mientras que las fuerzas opositoras han adelantado sus intenciones de censurar parlamentariamente el nuevo Ejecutivo. Sébastien Lecornu ha anunciado su intención de provocar una ruptura en la forma de relacionarse con la oposición para intentar romper el bloqueo que experimenta la Asamblea Nacional desde la victoria de la izquierda en las legislativas de 2024.