La guerra en Ucrania ha resucitado el uso de la ametralladora pesada M2 Browning, diseñada en 1921 por John Moses Browning. Esta arma ha demostrado ser efectiva en la lucha contra los drones rusos Shahed. La demanda de esta ametralladora ha aumentado significativamente, lo que ha llevado a la expansión de la producción de FN Browning, la empresa belga que la fabrica. La producción de ametralladoras se ha duplicado respecto a 2022, y la demanda de munición se ha cuadruplicado. La empresa ha recibido contratos de aliados como Estados Unidos, Reino Unido y Francia. La guerra ha despertado un ciclo de rearme masivo en Europa, con más de 930.000 millones de dólares comprometidos hasta 2030. La M2 Browning se ha adaptado a plataformas terrestres no tripuladas y estaciones remotas controladas por IA para mejorar la precisión en la lucha antidrón.