El F-35 de EEUU está pasando por un verano complicado después de que España decidiera no comprar 50 unidades. Un caza F-35B se vio obligado a realizar un aterrizaje de emergencia en un aeropuerto civil en Japón debido a una avería, lo que ha generado críticas y burlas de Rusia y China. El incidente ha puesto en duda la capacidad del Reino Unido para mantener en servicio un caza furtivo de quinta generación en despliegue prolongado. El programa F-35 mantiene un posicionamiento sólido gracias a su integración en fuerzas aliadas y respaldo político, pero el acumulado de sucesos puede afectar la percepción pública. El Reino Unido necesita más cantidad de todo, incluyendo cazas, buques y personal, para sostener despliegues a gran distancia con medios de última generación. La estrategia inmediata pasa por devolver el F-35B afectado a operaciones y controlar la narrativa internacional para presentar estos casos como fallos aislados.