Corea del Sur ha decidido apostar por un radar volante avanzado para seguir los movimientos de Corea del Norte. La Agencia de Adquisiciones de Defensa (DAPA) aprobó la segunda fase de su programa AEW&C en 2020. El país busca reforzar sus sistemas de detección debido a las pruebas con misiles y el uso de drones de vuelo bajo por parte del Norte. Seúl ha optado por un reactor ejecutivo Bombardier Global 6500 equipado con el radar EL/W-2085 desarrollado por Elta. El presupuesto aprobado asciende a 3,87 billones de wones, unos 2.820 millones de dólares, y contempla la incorporación de cuatro aviones hasta 2032. La meta es disponer de patrullas permanentes capaces de vigilar sin interrupción el espacio aéreo nacional y coordinar la respuesta en caso de crisis. L3Harris lleva más de dos décadas suministrando equipos a las fuerzas armadas surcoreanas y cuenta con un centro de servicio autorizado en el país.