Alemania ha decidido emprender un ambicioso programa de rearme valorado en más de 80.000 millones de euros, que marcará un cambio profundo en el equilibrio industrial de defensa en Europa. El plan incluye la compra de cazas, tanques y fragatas, pero no a Estados Unidos. De hecho, apenas el 8% de las adquisiciones irá a parar a la industria estadounidense. La mayor partida presupuestada es para el programa de fragatas F-127, diseñado por la alemana TKMS, con un coste estimado de 26.000 millones de euros. Alemania también ha presentado a Bruselas una propuesta de alcance continental para convertirse en el motor de la respuesta europea a la amenaza rusa. El plan alemán tiene un matiz político significativo, ya que busca prescindir de la ayuda americana y reforzar la base industrial europea. La compra de Patriot estadounidenses y algunos misiles complementarios apenas alcanzará los 6.800 millones de euros, mientras que la mayor parte de los recursos irá a programas europeos. Alemania consolida así su papel como locomotora del rearme europeo, no solo modernizando su ejército sino también marcando el camino a seguir para el conjunto de la Unión.