El príncipe Andrés ha anunciado que dejará de usar sus títulos de Duque de York y otros honores reales tras semanas de presión mediática ligada a sus vínculos con Jeffrey Epstein. Esto se debe a que las acusaciones continuas sobre él distraen la labor de Su Majestad y la familia real. El príncipe seguirá ostentando su título de Príncipe por nacimiento, pero sin los honores que durante años lo identificaron públicamente. La decisión ha abierto una caja de truenos legales y simbólicos, ya que aunque él renuncia al uso público de los títulos, todavía posee legalmente el ducado, ya que solo un acto del Parlamento británico podría revocarlo. La salida se interpreta como un movimiento estratégico para proteger la imagen de la monarquía ante una oleada de críticas. Voces europeas y personas vinculadas a las víctimas del escándalo han expresado cierto alivio ante un cambio que supone un mínimo reconocimiento, aunque aún insuficiente. El príncipe Andrés ha tenido conversaciones con Carlos III y otros miembros de la Casa Real antes de tomar esta decisión.