La Armada Rusa ha elegido el Pacífico Norte para mostrar su poder naval, con un ejercicio que combina submarinos nucleares, misiles costeros Bastión y un mensaje claro hacia el tablero global. El despliegue marca el cierre de la temporada de adiestramiento estival y busca probar la preparación de buques, tropas y mandos para ejecutar operaciones defensivas a gran escala. La elección del Pacífico Norte no es casual, ya que es allí donde Moscú concentra gran parte de sus rutas marítimas estratégicas. Los ejercicios combinan alrededor de diez buques de superficie, aeronaves de combate, helicópteros y sistemas costeros. Las tripulaciones entrenan la detección y persecución de un submarino enemigo simulado, lanzamientos de misiles antibuque y defensas antiaéreas. El submarino K-554 Emperador Alejandro III, uno de los más avanzados de la flota, ha regresado a su base en Kamchatka tras más de tres meses en el mar. La combinación de ejercicios masivos y submarinos modernos dibuja un panorama donde la frontera marítima oriental de Rusia no es solo defensa, sino también demostración.