Los precios del petróleo han repuntado un 2,7% y un 1,1% en las últimas semanas debido a la incertidumbre sobre un acuerdo de paz entre Rusia y Ucrania. Los drones ucranianos han alcanzado una refinería rusa, dejando entrever que la guerra ya no se libra solo en el Donbás. En Rusia, los precios mayoristas de la gasolina han disparado a niveles récord, un 55% más que a principios de año, debido a la doble presión de la demanda estacional y los daños a la infraestructura energética rusa. La población rusa empieza a sufrir consecuencias, con largas colas y racionamiento en regiones como Zabaikalsky, Crimea y el Extremo Oriente. Ucrania ha lanzado una ofensiva sistemática contra la industria petrolera rusa, golpeando refinerías y centros de distribución a cientos y miles de kilómetros de la frontera. El objetivo estratégico es doble: mostrar al Kremlin que es vulnerable en su propio territorio y golpear su principal fuente de ingresos, los hidrocarburos. Los analistas prevén que los precios de la gasolina en Rusia seguirán altos al menos hasta septiembre.