El Gobierno ha anunciado que vigilará los discursos de odio tras la prohibición de las celebraciones islámicas en espacios públicos de Jumilla, una localidad murciana de 27.000 habitantes. La prohibición se aprobó gracias a una enmienda del Partido Popular, que gobierna el municipio, a una moción presentada por Vox. El Observatorio contra el Racismo y la Xenofobia (OBERAXE) rastreará las manifestaciones de odio que puedan derivarse de esta iniciativa. El Ministerio de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes ha condenado la iniciativa, calificándola de ejemplo de la deriva extremista y excluyente de los gobiernos de la derecha con la ultraderecha. La exalcaldesa y portavoz socialista en Jumilla, Juana Guardiola, ha explicado que la maniobra consistió en permitir la modificación del reglamento de instalaciones deportivas para que no se pueda realizar ninguna actividad ajena al deporte, a no ser que esté promovida por el Ayuntamiento. La enmienda salió adelante con los votos del PP y la abstención de Vox. El Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones ha asegurado que trabajan por una sociedad libre de discriminación, racismo y xenofobia.