El Gobierno ha sufrido una serie de derrotas en el Congreso, con un total de seis leyes caídas en la legislatura y casi 150 derrotas en votaciones en apenas 20 meses. La última derrota se produjo con la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas semanales, una de las banderas de Yolanda Díaz y Sumar. Junts, socio clave del Gobierno, se alineó con la oposición y votó en contra de la medida. El Gobierno ha visto cómo caían en el Congreso decretos y proyectos de ley de gran calado, como la reforma de la Ley de Suelo y un proyecto sobre gases invernadero. La derrota de la jornada laboral de 37,5 horas es un síntoma de un Gobierno en minoría, sin control de la agenda y dependiente de socios que ya no están dispuestos a sostenerlo. El PP ha sabido aprovechar esta debilidad y ha sometido a votación las iniciativas punto por punto, multiplicando así las opciones de que el Gobierno pierda apoyos. El líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, ha sido clave en esta estrategia. La Mesa del Congreso, dominada por PSOE y Sumar, se ha visto obligada a retrasar el avance de las iniciativas ampliando plazos de enmiendas, en un intento de frenar una dinámica cada vez más desfavorable.