China ha oficializado la entrada en servicio del Fujian, su primer portaaviones con catapultas electromagnéticas, una tecnología que solo comparte con el estadounidense USS Gerald R. Ford. El Fujian tiene 80.000 toneladas de desplazamiento y capacidad para 60 aeronaves, lo que lo convierte en el mayor barco de guerra jamás construido por China. La elección de Hainan como escenario para la ceremonia de lanzamiento no fue casual, ya que desde esa base, China controla el acceso al mar de la China Meridional, una zona clave en las rutas comerciales globales y foco de tensiones con EE.UU., Filipinas y Vietnam. El Fujian es tanto un arma como una declaración política, y representa el renacimiento nacional que Xi Jinping busca inscribir en la historia moderna del país. La llegada de este gigante ocurre en un contexto de cambio profundo en la guerra naval, donde los drones marítimos y misiles hipersónicos pueden neutralizar flotas enteras sin necesidad de poseer un solo portaaviones. China planea seguir ampliando su flota con un portaaviones nuclear, el futuro Tipo 004, mientras EE.UU. mantiene once unidades activas y Europa intenta conservar presencia con sus buques británicos y franceses.